Capítulo 1º: Una nueva vida
-Anita ven a cuidar de tu hermano, salgo a comprar-
-No me llames Anita, me llamo Ana y ¿qué vas a comprar?-
La chica salió aceleradamente hacia la puerta para evitar que su madre saliese. Ana era muy madura para sus 17 años, las circunstancias de la vida han hecho que tenga que cuidar de su hermano de 10 años y de su madre, que desde que murió su padre hace 3 años se dio a la bebida.
-¿Y a ti que coño te importa?-
-Mamá, no... por favor...-
Las dos forcejearon, pero no sirvió de nada... la madre de Ana, Carmen, logró salir de la casa y se dirigió a comprar ¿el qué? supongo que ya todos nos lo imaginamos.
Corriendo y entre lágrimas, Ana cogió de la mano a su hermano, Miguel, y lo condujo hacia su habitación, le puso un DVD en el ordenador y los cascos para que no pudiera escuchar nada, se aseguró de que la película que escogiera durase bastante, cerró la habitación con el pestillo y esperó a que su madre volviese, aunque para entonces ellos dos ya estarían dormidos.
De repente se escucharon un par de golpe en su puerta.
-¡¡Ana!! ¡¡Déjame entrar!! ¡¡Quiero ver a mi pequeño!! ¡¡Déjame entrar!!-
Ana le tapó los oídos a su hermano, aunque en vano...
-¡¡Cállate!! No vas a entrar aquí, no hasta mañana que estés mejor.-
Al otro lado de la puerta se escuchaba a Carmen llorar, lloraba desconsoladamente, pero su hija ya había vivido la misma escena varias veces y se había vuelto inmune a sentir pena de su madre en esos momentos.
Por la mañana Ana levantó a su hermano, tenía que llevarlo al colegio; lo duchó, vistió y peinó, el niño recogió la mochila ya preparada del día anterior y se puso a desayunar los cereales que le había hecho su hermana. Todo estaba muy tranquilo y el chico era poco hablador. Ana se duchó y se puso una camisa de mangas sisas que en la espalda decía "I'm a freak" en rojo con unos pantalones negros y sus zapatillas Converse en rojas, regalo de su madre. Pasó por el pasillo y vio en el comedor a su madre dormir tranquilamente en el sofá, era primavera y por las mañanas hacía algo de frío, así que cogió una manta pequeña para taparla. La niña se tomaba los cereales y mientras ella lo hacía su hermano se lavaba los dientes.
-Miguel, ahora cuando pases por el pasillo cógeme mi chaqueta ¿vale?-
El niño emitió un ruido desde el baño, tenía el cepillo de dientes en la boca, pero aun así su ruido indicaba que le cogeria su chaqueta. Ana colocó un café en el microondas, listo para calentarse.
-Miguel, vas a llegar tarde y mi moto no alcanza la velocidad de la luz.-
-Ya voy-
El niño le entregó su chaqueta y ella cerró la puerta tras él mientras se la ponía, ambos se montaron en la moto, una Sony en azul aunque Ana siempre había querido pintarla de negro y amarillo, pero eso cuando tuviese dinero, en verano.
Dejó a su hermano en el colegio.
-Oye, te vengo a buscar ¿eh? pórtate bien- Era la frase ritual de Ana cada vez que dejaba a su hermano en el colegio.
-Está bien- el chico se alejó y se perdió entre la multitud.
Ana hizo otra parada y fue en su instituto, cursaba su segundo año de 1º de bachillerato, había repetido, estaban al comienzo de su tercer trimestre y las notas iban de mal en peor, ya no había nada que hacer, lo más seguro era que Ana se dedicase al mundo de la hostelería o haciendo algún tipo de módulo de grado medio.
Se sentó al final del todo, al igual que su hermano no era una chica muy dicharachera, el chico que había a su lado tenía los ojos azules, el pelo gris y varios pendientes en las orejas; estaba intentando montar un bolígrafo, tenía unas gafas de pasta y una gorra que se leía "Fuck you Bush".
-Carlos ¿y esa gorra?- le preguntó Ana con una amplia sonrisa.
-Sabes... he decidido ser como tú, hoy me he levantado y he dicho "¡qué coño! quiero defender los derechos del ser humano y además de coger la gorra que compré en mi viaje a Irán, he comprado dos cuadernos de Goku de papel reciclado.-
-Me sorprendes... hace 3 días ni te interesaba tirar a la papelera un papel de chicle y hoy me dices que has comprado cuadernos reciclados... y (Ana los mira) ¡cuadriculados!-
-He cambiado- le dijo el chico riendo.
-A ver cuanto tiempo dura tu cambio.-
La profesora de lengua castellana y literatura entró diciendo buenos días y trayendo por dentrás a una chica morena y de aspecto extrovertido, llevaba unos pantalones bastante cortos y vaqueros, una camisa de la conejita del Play Boy y unas botas de boxeo del mismo color que la camiseta, marrón.
-Bien chicos, sentaos por favor, sentaos... tenemos a una chica nueva entre nosotros, Pablo tira el chicle, es la última vez que te lo digo... Carlos quítate esa gorra, es de mala educación. Bueno, ha llegado al instituto una chica nueva, su nombre es Paula y viene de La Rioja, Paula siéntate cariño.-
La profesora sacó su libro y la chica sólo llevaba un cuaderno porque aun ni sabía qué libros tenía que comprar, aunque para lo que quedaba de curso era mejor sacar fotocopias ilegales de los libros. La chica se sentó en la mesa que estaba delante de Carlos y Ana. Pasaron 3 largas horas de lengua castellana, latín y francés hasta que por fin llegó el descanso de 30 minutos. Ana y Carlos eran de los pocos que se quedaban en clase haciendo aviones de papel o escuchando algo de música... y a veces hasta leyendo. Ana leía un libro de Isaac Asimov y Carlos... bueno Carlos hacía el amago de escribir algo sobre la libertad, el sentimiento le había dado fuerte. Ana para concentrarse en la lectura se puso unos auriculares y escuchaba "Creo" de Mago de Oz.
"Creo en la amistad que no pide edad, creo en el amor sin condición, creo en la humildad del que sabe ganar, creo en el honor sin uniformes ni dios, no creo en un altar que salve mi fé, ser honesto es mejor que un cielo lleno de himnos, no creo en un líder que dirija mis pies, mi rey es mi voluntad, mi patria, mi hogar; sé que existe un lugar más allá entre las estrellas donde nacen los versos que yo nunca pude encontrar, donde el alma de a luz y al parir de ella nazcan versos, con adiós de esperanza yo creo en ti, creo en mí. Sé que existe un lugar más allá entre las estrellas donde nacen los versos que yo nunca pude encontrar, donde el alma de a luz y al parir de ella nazcan versos, con adiós de esperanza yo creo en ti, creo en mi. Sé que existe un lugar donde hallar el beso perdido, donde nacen los sueños y maman oportunidad, donde hacerte el amor sea morir dentro de tu cuerpo, creo en una caricia, creo que existe ese lugar... creo en la pasión, ella es mi voz, creo que al final... te encontraré..."
Al terminar la canción Ana sintió un codazo en las costillas, había sido Carlos.
-¡Auh! ¿Qué coño quieres Ca...?- no pudo acabar la frase, pues Paula se hallaba delante de ellos.
-Ana, Paula me ha pedido los libros para hacer fotocopias, pero mejor déjale tú los tuyos, poque los míos... bueno ya sabes cómo estan los míos...-
-Vale- Ana sacó sus libros o al menos los que tenía allí. -En casa tengo más, si quieres podemos quedar para que le puedas ir a sacar fotocopias de los temas que estamos dando.
-Gracias, te importaría decírmelos.- Dijo la chica de forma muy simpática, Ana se los indicó y la morena se fue a la copistería.
-Es guapa ¿eh?- dijo Carlos.
-No está mal.- Ana se volvió a sumerger en su libro, pero Carlos siguió hablando.
-¿Crees que si me acerco a ella tendré alguna oportunidad?-
-No sé, no la conozco.-
-¡Oh! Ana no seas antipática.-
-Carlos si le entras con una gorra que dice "Fuck you Bush" la vas a asustar.-
-Pues tu le entras a los tios con una blusa que pone "I fucked with Lennon" y suele dar resultado-
-Esa camisa me hace tetas.-
-¿Y?-
-Pues que los tíos sólo mirais las tetas.-
-¡Qué mentirosa!-
-Si, por eso la cara de Paula estaba en el pecho... no te jode.-
-Está bien, me quito la gorra... ¿me repeino?-
-Vete al baño y échate agua, que tienes los pelos que da miedo verlos.-
-Te estás colando...- dijo Carlos mientras cruzaba la puerta para ir al baño.
Ana seguía con su libro, miró el reloj y ya casi era la hora, entró Paula y seguidamente Carlos, la hacía reir... Ana se alegró porque parecía que su amigo había encontrado a alguien quien le riera las gracias... aunque eso en realidad no era muy bueno porque si una cree que un amigo es bastante gracioso es porque sólo quieres que sea tu amigo, "mala señar" pensó Ana.
Carlos y Paula se acercaron a su mesa y ana cerró definitivamente el libro, expectante de lo tremendamente payaso que podía llegar a ser su amigo.
-Una vaca le dice a otra: tía dicen que estamos locas... y la otra vaca le responde: a mi me da igual... ¡yo soy un pato!- Carlos se descojonaba encima de la mesa, mientras Paula miraba a Ana pensando "¿y tú tienes que aguantar esto todos los días?", Ana asintió y se puso de nuevo los cascos, aislandose del mundo exterior.
Entró por la puerta el Lado Oscuro de la clase; compuesto por tres grandes arpías: la cabecilla Lorena y sus esclavas Gema y María. En seguida se avalanzaron hacia Paula, haciéndole todo tipo de preguntas... pero lo más sorprendente fue que la chica nueva supo responder con gran inteligencia todas las preguntas malintencionadas que le espetaban. Ana la miraba y reía, de vez en cuando Paula también lo hacía.
-Mamá ¿puedes abrir?- dijo Ana desde el baño, se estaba peinando porque había quedado con Paula para hacerle fotocopias al resto de los libros. -¿Mamá?-
Carmen había salido y Ana ni se había enterado, fue hasta la puerta arreglándose el pelo y allí estaba Paula.
-Entra, por favor siéntate, ahora vuelvo que no sé dónde está mi madre.-
Ana fue al cuarto de su hermano y allí estaba él jugando con la PSP estirado en la cama.
-Miguel ¿sabes dónde está mamá?-
-No... creo que me dijo que había quedado...-
-¿Crees?- Ana salió del cuarto y cogió su movil, después de unos segundos se escuchó la voz de su madre. -¡Mamá! ¿Dónde te has metido? ¿Qué estás con alguien? ¿Con quién? ¿No me lo puedes decir? ¿Por qué? Bueno da igual, el niño se va a quedar solo así que lo llevo a la casa de la vecina ¿vale? Un beso y ten cuidado ¿eh?-
Cuando colgó se puso la chaqueta y entró en la habitación donde la esparaba Paula. Ambas salieron y se fueron en la moto de Ana hacia alguna papelería del centro. Paula metió las manos por debajo de la chaqueta de Ana, tenía las manos heladas.
Mientras que Paula sacaba las fotocopias, Ana aparcaba la moto, a medio camino la una de la otra se encontraron y hecharon a andar por la ciudad. Se sentaron en una gran plaza, rodeada de bancos y flores y justo en el centro se encontraba una fuente con una escultura. Había bastante ambiente, niños jugando a la pelota, parejas sentadas por el cesped de alrededor de la plaza, etc.
-Y dime, ¿por qué te mudaste aquí?-
-Pues por mi madre, trabajo... nos vino bien porque mi prima vive aquí así que tenemos casa.-
-¿Quién es tu prima?-
-Se llama Rocío, estudia en los módulos de grado superior... creo que me dijo... umm... gestión y administración de empresas...-
-¿En serio? Sé quien es tu prima, estudia con un buen amigo mío, Andrés...-
-Genial-
Hubo un silencio muy tenso, de esos que parece que no hay nada de que hablar y mejor que cada una se vaya para su casa, hasta que Paula volvió a romper el hielo.
-¿Te vienes a mi casa?-
-¿Para qué?-
-Tengo que sacar a mi perro.- dijo mientras miraba el reloj.
-¿Tienes perro?-
-Si, es un doverman-
-¡Me encantan los perros!- Ana de un respingo se levantó.
De nuevo Paula metió las manos debajo de la chaqueta de Ana, pero ésta pudo notar que no era porque tenía las manos frías... de hecho las tenía bastante calientes... pero aun así se limitó a mirarla de reojo.
-Es aquí.-
-¡Joder! Es enorme!- le espetó Ana.
-Si, mi tía tiene bastante dinero... aunque casi siempre estoy sola, mis padres están trabajando al igual que mis tíos y mi prima... su casa es la calle-
Entraron en la casa, por dentro era aun más bonita que por fuera, el suelo impecable y con locetas blancas, al igual que las paredes que eran de maderas y con motivos muy curiosos. De pronto se vio a lo lejos, entrando por la puerta de la cocina una gran mancha negra... era el perro de Paula que aunque siempre ha dicho que un perro de esa raza era muy peligroso este era muy cariñoso y amigable. El perro se abalanzó sobre Ana, y jugó con ella. Paula los miraba riéndose.
-Le caes bien.-
-Tengo buen tacto con los perros.-
-Seguro que no solo con los perros...-
Después, cuando Paula hubo sacado al perro se pasaron toda la tarde en su cuarto hablando sobre sus vidas, Ana descubró que Paula no era lo que parecía a primera vista... y Paula confirmó lo que hasta ahora creía, Ana se convertiría en una de sus mejores amigas. Hasta que Ana le hizo la pregunta clave...
-¿Bueno... Paula... y qué tal de amores?- Ana estaba estirada en su cama, igual que ella y se miraban de frente.
-Pues, la verdad es que las cosas no me han salido muy bien ultimamente...-
-¿Qué te parece Carlos?-
-Es mono...-
-¿Y?- Paula soltó una risita nerviosa.
-Que ultimamente no me estoy fijando en chicos...-
-Haces bien... Carlos y yo estuvimos saliendo en su tiempo, lo que pasa es que las cosas no funcionaron demasiado bien, ya lo ves, es un payaso.-
Ana se levantó de la cama y se puso a ojear las fotos que Paula tenía clavadas en un panel colocado en la pared. En casi todas salía ella con una chica.
-¿Quién es ella?- Preguntó Ana.
-Es mi novia.- silencio incómodo.
-Ah... genial... ¿Cómo te va con ella?- Paula sonrió.
-Ya sabes... la distancia hace el olvido...-
-Si, es una jodida mierda, yo estuve saliendo con un chaval hace dos años, vivía lejos y duramos una semana y media... ahora me alegro de que hubiera durado eso, se ha convertido en un auténtico gilipollas.- ambas rieron. -Bueno, Paula encantada de estar aquí, pero tengo que irme, mi madre hace rato que habrá llegado y se me está haciendo tarde...-
Paula acompañó a la chica a la puerta y esta se montó en su moto, esperando algo... ¿el qué? Paula se acercó y la besó en la cara cerrando los ojos. Al sentir su beso Ana también cerró los ojos y cuando se separaron sonrieron.
Ana se perdió en la lejanía rápidamente.